miércoles, 29 de abril de 2009

Más crisis, más influenza, menos de ti.

Primero, la simulación de una ciudad en combate, me impidió llegar a tiempo hacia ti,
las calles sufrieron una cirugía que dislocó los caminos de tu nombre, donde sabía que estabas y no alcancé a acostumbrarme al asfalto del estrés.
Esta ciudad cerrada, conspiró para no acercarme a tu boca.

Después de miles de horas que me robó el tráfico, algunos semáforos muertos, y magia detenida por manifestantes.
Apareció un ambiente de crisis con sabor a peso devaluado, acompañado con un fuerte olor a desempleo, planearon sentarse en mis pensamientos para no verte.

Y un poco más tarde, el agua no llegó a casa. “Nos vamos a morir si no la cuidamos”, dicen.

(Hay muertes
...............más dolorosas
........................y nadie hace nada). Suspira un balazo impune.

La ciudad está infectada, de venganza.
Ahora un nuevo virus me prohíbe estar contigo,
no puedo tocar; ni tus palabras ni tus manos.
Me tapan la boca con un trapo azul y blanco,
me dejan en silencio,
me atan las manos
porque desde hoy mi saliva está condenada.

Las voces en la televisión ordenan no vernos y estar separados.
Esta ciudad nos aleja poco a poco,
..............rostro a rostro,
...........................polvo a polvo.

Sólo nos quedan los ojos, nuestra única voz.
No sé, si es tu ausencia lo que me duele o me duele más ser presa de esta ciudad.

Guillermo Carballo.

3 comentarios:

  1. Sí, así se siente esta ciudad, que agoniza desde antes de que empezáramos a bostezar.
    Algo muy raro le está pasando y eso empezó hace largo rato.
    Muy buen retrato de lo que ahora hay ahí afuera.

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